Estaba enamorada. Profunda y sinceramene enamorada.
Pero las cosas flaqueaban y él vino a reafirmar mi idea de que antes de que pueda entrar alguien que aporte algo, debes tener una necesidad insatisfecha.
La seguridad de que no pasaría nada, ni con uno ni con otro, me dió la libertad para dejarme llevar. Uno no sentía y solo era sexo lo que quería, el otro, jamás se enteraría.
Y quería, ya lo creo que quería. Y disfruté como si no existiera o tal vez, por qué no, disfruté más, al saber que existía.
Al día siguiente no tenía ningún tipo de remordimiento. Me preguntaba por qué, si había fallado a mis principios de ser fiel o no estar con él. Me pregunté como era capaz de hablar y actuar como si no hubiese pasado nada, incluso, en el momento en que estaba pasando.
Dos semanas más tarde, mis temores se confirmaron. No tenía por qué sentirme mal, en realidad
él ya no estaba conmigo....

TE COMPRENDO, SOLO QUE EN MI CASO LOS REMORDIMIENTOS VINIERON HASTA QUE YA NO ESTABA CON EL OTRO
hola casualidad ¡siempre sorprendiendo!.............asi apareces y,yo lo aprobecho para saludarte
No hay de que tener remordimientos si hay sinceridad en cualquier clase de pacto, y en el sexo tambien los hay
suerte
saludos y buen dia
la teta